La equidad y la inclusión social:
uno de los desafíos de la educación y la escuela hoy.
La educación y las escuelas tienen
que afrontar las adversidades de las familias, la pobreza y la desigualdad en
la distribución de salarios son de los problemas más comunes. Si los alumnos no
parten del mismo punto porque algunos no disponen de los recursos económicos, esta
labor se complica.
Si desde pequeños no han tenido
la posibilidad de estudiar, lo que tendremos en un futuro es una población
analfabeta o con la primaria incompleta, esto conlleva a tener una sociedad que no
cuenta con unos mínimos de conocimiento. Y esto se verá reflejado en el trabajo o
en las posibilidades de inserción en el mundo laboral.
Para que el mundo pueda optar al
derecho de la educación se han establecido tres fases: El primer paso consta de
conceder el derecho de la educación a todo aquel que por diferentes causas esté
excluido pero con opciones segregadas en las escuelas, el segundo paso promueve
la integración en el sistema educativo, apuntando a que es el individuo el que
se debe adaptar y no la escuela. Por último, el tercer paso, exige la
adaptación de la enseñanza a la diversidad de necesidades educativas del
alumnado, que son fruto de su procedencia social, cultural y de sus características
individuales en cuanto a motivaciones, capacidades e intereses. Y ya no es el
alumno el que se tiene que adaptar sino que es el sistema el que se adapta a las
necesidades, capacidades e intereses.
La inclusión está relacionada con
el acceso, la participación y logros de todos los alumnos, con especial énfasis
en aquellos que están en riesgo de ser excluidos o marginados. Por eso no vale
simplemente con ser capaz sino que también debes contar con los medios.
Si aspiramos a una educación
inclusiva, estamos apoyando la justicia y la igualdad para poder brindar a todo
el mundo el derecho de la educación. Si escolarizamos a un niño aparte de
educación le estamos ofreciendo y abriéndole la puerta al mundo, debido a que
va a poder comprender la concepción de este y en consecuencia aprenderá los
derechos que posee simplemente pon el hecho de existir.
Tony Booth y Mel Ainscow (2000)
definen la inclusión como un conjunto de procesos orientados a aumentar la
participación de los estudiantes en la cultura, los currículos y las
comunidades de las escuelas. Para estos autores, la inclusión implica que los
centros realicen un análisis crítico sobren lo que se puede hacer para mejorar
el aprendizaje y la participación de todos.
La educación inclusiva necesita
un cambio en el sistema educativo. A los profesores es necesario que se les enseñe de otra
manera en diferentes contextos y realidades. Además es indispensable contar con profesionales
de apoyo con el objetivo de complementar la atención en el aula.
Por ello la equidad y la inclusión
social son grandes retos para la educación. Fundamental cambiar el sistema
educativo, la forma de enseñar y la concepción que hoy día tenemos, para que
todos estos conceptos puedan tener hueco en un futuro.

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