Denominamos maestro, a toda persona que dedica su profesión a la docencia, enseñanza o brinda conocimientos a través de su ejemplo. Dando a sus alumnos las primeras herramientas y los pilares que servirán como base para cursos posteriores.
A diferencia del profesor, especializado en un saber específico, en el que se supone que es experto por haberse dedicado en profundidad en él.
La figura de maestro, suele ser un referente
importante para los niños, sobre todo en edades tempranas. Al fin y al cabo,
los alumnos, pasan la mayor parte de su tiempo en el colegio. Por eso, es preciso
que se establezca un vínculo cercano y un clima agradable, de confianza y
compresión con dicha figura. Siempre y cuando se salven los roles de
"alumno y maestro", la diferencia debe ser clara y evidente.
Para poder desarrollar su labor con los
alumnos, es imprescindible que cumpla una serie de requisitos, con el objetivo
de desempeñar esta labor de forma correcta.
Algunos de esos objetivos, los he querido
plasmar en un dibujo, de manera simbólica, recogiendo lo esencial.
En el centro, he querido poner las dos
partes implicadas dentro del aula, el alumno y el maestro. Alrededor, he
trazado aquellos aspectos, objetivos, o propósitos, que debe tener el
docente.
El periódico La Vanguardia recoge algunas
de ellas:
En primer lugar, la paciencia y la motivación. "Un buen maestro sabrá que tiene que ser responsable,
paciente, con entusiasmo por su trabajo, con interés por seguir ampliando su
formación, con una preocupación por motivar a sus alumnos, buscando siempre lo
mejor para ellos y su futuro."
Reflexionar. "Para
ser buenos docentes es igualmente importante saber observarse a uno mismo,
tener capacidad de analizar nuestra práctica docente
con espíritu de autocrítica, detectando lo que hacemos bien y lo
que queremos mejorar."
Diez cosas por las que
serías un buen maestro [Artículo periodístico].Recuperado de: https://www.lavanguardia.com/vida/20150731/403176338634/caracteristicas-perfil-maestro.html. [05/04/2017 17:02]
La organización. Según
González (2012) "La improvisación es un arte reservado a un puñado
de docentes, pero el resto de mortales tenemos que planificar las clases:
pensar en qué orden vamos a hacer las actividades, preparar el material que
necesitamos, adelantarnos a posibles problemas…" (p. 1).
De este autor, también destacamos la
influencia de la creatividad. "Si
los materiales que llevamos al aula son variados, atractivos y originales, facilitamos que se active la motivación y la
implicación del alumno en el proceso, con lo que su aprendizaje será mucho más
eficaz."
Según Burgos (2015) "Los profesores no deben limitarse a hablar,
sino que deben escuchar las inquietudes del alumnado y llegar a satisfacerlo en
la medida de sus posibilidades. La formación para mí se realiza desde la
comunicación y es importante el diálogo. Las conferencias y los monólogos se
realizan en otros espacios.
También resolver dudas. Una duda no puede quedar sin resolver. Si en el
momento no puede ser contestada debidamente deberá contestarse lo antes
posible.
Conocer y
dominar la materia. Y es que ¿Cuántos profesores hemos
tenido que no conocen la materia que les ha tocado impartir y en vez de
enseñarnos nos han creado un mar de dudas? Cuando un profesor conoce y domina
la materia sus clases se desenvuelven en un abrir y cerrar de ojos." (p.1).
Por último, ser observador y tener la capacidad de abrir las mentes de
aquellas personas que serán adultas en un futuro.
Con esta escena tan simple, he querido
retratar que no es solo el docente el que enseña e inculca sino que el alumno
también aporta y fomenta para que el maestro evolucione y se desarrolle. Lo he
simbolizado con una regadera. Se están echando agua de forma recíproca, lo que conllevará a que crezcan de forma conjunta, a la vez que de manera individual.

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